viernes, 29 de abril de 2016

Historia de un imán VI

Me gustaba mi nuevo hogar. Llevo aquí tan solo unas horas, me fijo en todos los detalles. Es bastante luminosa. Más que la tienda. Está en un tercer piso. La cocina es la única habitación que veo, pero me sirve para hacerme una idea de como es el resto de la casa.
Me colocó en la puerta de la nevera, junto al resto de los imanes, sin sacarnos de la caja.
Supuse que no tendría tiempo, porque desapareció por una puerta en la que no me había fijado.
No era eso.
Al cabo de unos instantes, reapareció.
Llevaba tijeras en una mano, y papel de regalo en la otra. De ese que tiene dibujitos infantiles. Estaba lleno de caritas amarillas sonrientes, sobre un fondo azul. Esos emoticonos, como los del móvil.
Nos despegó de la nevera. Nos posó sobre la mesa. Empezó a desenrollar el papel. Empecé a temblar.
-Tranquilo.-
Una voz susurraba a mi lado.
Era libro.
-Creo que solo vamos a estar encerrados unas horas. A lo mucho unos días.-
Tal vez, pero no me agradaba la perspectiva de volver a dejar de ver la luz.
-Probablemente seamos el regalo para algún niño pequeño.-
No creo que su hijo, porque desde la entrada hasta la cocina no había ningún juguete.
Acierto. Después de lo que supongo que es un largo viaje en coche, llegamos a nuestro segundo destino fuera de la tienda.
Se oyen gritos de dos niños. Aparentemente un niño y una niña, porque una voz es bastante mas aguda que la otra. Y mas estridente. Supongo que si este es nuestro destino final, tendré que acostumbrarme.
La caja se menea como si hubiera sido golpeada. Inmediatamente después, se oye un pequeño ladrido.
-¡Ohhhhh!-
Se oye un grito de adoración por parte de Ro, que debe estar encantada con el pequeño animalillo.
Yo no estoy encantado.
No puedo ver nada, y eso me pone de mal humor.
Si voy a vivir aquí, por lo menos querría saber cómo va a ser mi nuevo hogar.
Repentinamente nos empezamos a mover. Parece que nos levantamos unos pocos metros. Entra un rayo de luz que me ciega. Tampoco ha sido tanto tiempo en ese embalaje de colores. La cara de un niño sonriente me recibe con alegría.
Me he asustado un poco al principio, pero parece que me llegará a caer bien.
Agarra la caja y se aleja corriendo sin darle las gracias a Ro, pero supongo que le perdona porque es un niño, y además hoy debe ser su cumpleaños. Nos lleva corriendo hasta su habitación tan rápido que no veo nada de la casa.
En la habitación nos espera el mayor desorden que haya podido imaginar hasta ahora. Pronto pasamos a formar parte de ese desorden. Nos saca gritando de la caja. Coge al otro león. A los demás nos lanza hacia el montón de caos.
En el fondo es divertido.
Voy confirmando poco a poco mis sospechas. Me va a encantar vivir ahí.
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¡Hey chicos!
Siento no haber subido ayer, pero andaba ocupado:(
He procurado que el capitulo de hoy sea un poco mas largo que los anteriores, y ahora que no ando de exámenes intentaré que se extiendan un poco:)
¿Os está gustando?
¿El perro les dará problemas? (inserte emoticono de demonio)
¡Ah! Y me he cansado de "Mi vida antes de el desastroso desastre.", así que me he tomado la libertad (Que ya tenía) de cambiarle el título, aunque aún no llegue el desastre.

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